El sector de perfumerías y cosmética atraviesa uno de sus peores momentos. En los últimos dos años cerraron 700 locales en Argentina y, según advierten desde la Cámara Argentina de Perfumerías, actualmente cierra una perfumería por mes debido a la caída en las ventas y la competencia de productos importados sin controles sanitarios.
La crisis impacta de lleno en el empleo y en la estructura comercial de un rubro que, hasta hace poco, contaba con fuerte presencia en todo el país.
De 4.500 a 3.800 locales: el impacto en números
Hace dos años funcionaban alrededor de 4.500 perfumerías. Hoy quedan apenas 3.800.
Según explicó Julio Vázquez, presidente de la Cámara, el cierre de 700 comercios implicó además la pérdida de 1.450 puestos de trabajo en un sector que emplea a unas 60.000 personas en todo el país.
El dato marca un giro respecto de septiembre de 2024, cuando la entidad había relativizado cifras difundidas por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que advertía sobre una caída del 30% en la actividad. Hoy, la retracción es inocultable.
Denuncian competencia desleal por importaciones chinas
Desde la Cámara aseguran que la crisis se profundizó por el ingreso masivo de productos importados, especialmente desde China, que se comercializan en mega locales con precios muy por debajo de los nacionales.
En distintas zonas comerciales —como el microcentro porteño y arterias clave como la avenida Perón y la calle Florida— proliferaron grandes tiendas de origen chino donde el rubro cosmética ocupa un lugar central. Allí se venden productos a valores considerablemente menores que los fabricados en el país.
El problema, según el sector, no es solo el precio, sino los controles sanitarios.
Diferencias de precios y controles sanitarios
Desde la Cámara pusieron un ejemplo concreto:
Un alargador de pestañas de marca nacional, con todos los controles, cuesta alrededor de $8.000.
Productos importados similares pueden conseguirse por $3.000, sin certificaciones visibles.
Los empresarios denuncian que mientras los fabricantes nacionales enfrentan estrictas regulaciones para producir, los productos importados ingresarían sin el mismo nivel de control.
En ese punto apuntan contra la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Si bien el organismo prohibió al menos 10 marcas de cosméticos chinos, desde el sector sostienen que las medidas resultan insuficientes frente al volumen de mercadería que se comercializa.
Rentabilidad negativa y expansión de mega locales
El fenómeno no se limita al microcentro. Según denuncian, los grandes locales se expanden en barrios porteños, el conurbano bonaerense y distintas provincias, ampliando la competencia sobre las perfumerías tradicionales.
“Estamos trabajando con rentabilidad negativa”, aseguran desde la Cámara, al tiempo que advierten que la diferencia de costos —producto del volumen de importación y menores exigencias regulatorias— hace prácticamente imposible competir en precio.
Un sector en alerta
La crisis en perfumerías refleja un problema más amplio: caída del consumo, presión impositiva y apertura comercial en un contexto de recuperación económica frágil.
El sector reclama mayores controles a las importaciones y políticas que equilibren las condiciones de competencia. De lo contrario, advierten, el cierre de locales podría continuar durante 2026, con impacto directo en el empleo y en la producción nacional de cosméticos.